Las pequeñas y medianas empresas suelen ser receptoras de un porcentaje importante de las subvenciones que otorgan los distintos organismos públicos, las cuales, de un modo general, tratan de paliar los inconvenientes asociados a su menor dimensión.

Soy de los que piensan que un negocio debe ser rentable por sí mismo, más allá de que se pueda optar a algún tipo de subvención pública.

Tipos de subvenciones

Existen dos grandes grupos de subvenciones, las de explotación y las de capital, que persiguen finalidades distintas.

Subvenciones de explotación

Las de explotación se conceden con el objeto de asegurar una rentabilidad mínima o compensar los resultados negativos obtenidos por la empresa (por ejemplo, es el dinero que recibe un agricultor por las pérdidas que ha ocasionado en su cosecha un incendio).

Subvenciones de capital

Por su parte, las de capital se dirigen a financiar el activo a largo plazo (por ejemplo, es el dinero que recibe una compañía para financiar la adquisición de una máquina o de un equipo informático).

Memoria técnica del proyecto

Conseguir una subvención suele ser un proceso complejo en el que habrás de enfrentarte a varios inconvenientes como son la falta de información, la pluralidad de requisitos exigidos en las convocatorias o la dispersión de organismos subvencionadores.

Sobre este último punto, según la autoridad pública competente para conceder la ayuda, podrás acceder a subvenciones de la Unión Europea, del Estado, de las comunidades autónomas y de los ayuntamientos, que incluso pueden ser incompatibles entre sí, de tal modo que antes de solicitarlas, deberás analizar cuál es la más conveniente para tu empresa.

Generalmente el organismo público te solicitará una memoria técnica, donde expliques la situación o el proyecto de inversión (bienes que necesitas adquirir, plazos de ejecución, necesidades financieras, perspectivas de creación de empleo, etcétera), así como que estés al corriente de pago con Hacienda y la Seguridad Social.

Además, para poder acceder a las ayudas oficiales destinadas a pequeñas y medianas empresas, tu empresa habrá de cumplir los criterios de número de trabajadores, facturación y activo establecidos por la Unión Europea.